henry.peralta@ciudadesresilientescolombia.org

domingo, 1 de noviembre de 2015

LOS EVANGELISTAS DE LA RESILIENCIA: Llevando las buenas nuevas del marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de desastres 2015 – 2030



Por: Henry Adolfo Peralta Buriticá[1]
Octubre 13 de 2015


Para quienes trabajamos en la promoción de la resiliencia a nivel global es fundamental la búsqueda de formas creativas e innovadoras para incentivar la toma de conciencia sobre la reducción del riesgo de desastres desde una perspectiva integral. Cada uno desde su campo del saber y del hacer, ya sean las ciencias de la tierra, ciencias sociales o las aplicadas, o a partir de una visión holística, procura mediante una educación y pedagogía del riesgo lograr este propósito.

Desde el 2007, luego de mi participación en el Curso de Reducción del Riesgo de Desastres y Desarrollo Local Sostenible (DELNET/ CIF/OIT-ONU) [2] supe, sin lugar a dudas, que si quería impulsar procesos seguros, sostenibles y resilientes de los territorios, debía convertirme en portador del mensaje de la reducción del riesgo de desastres. Esta determinación se potenció aún más con mi nombramiento como promotor de la Campaña Mundial desarrollando ciudades resilientes la UNISRD, en el 2013 y con la creciente responsabilidad que ello representaba.

La labor como promotor comprende la transmisión de un mensaje y saber cómo hacerlo. Esta actividad incluye desarrollar una especial sensibilidad hacia las personas, hacia las problemáticas y potencialidades de los diferentes grupos sociales y territorios. Implica la capacidad para entablar un diálogo con el otro, en donde la pasión con la que se transmite el mensaje es un insumo fundamental para evangelizar, la cual surge de una gran motivación personal y de una convicción interna de pensar que todo es posible.

Recientemente el encuentro casual de una lectura a bordo de un avión rumbo al encuentro global de promotores en ciudad de Panamá, me motivó a reflexionar sobre el carácter de la labor que como promotor venía adelantando. En el artículo en mención, llamado el “Arte de Evangelizar”, Guy Kawasaki[3][4] se refiere a cómo trasladar el concepto de la evangelización al mundo de los negocios. Esta visión, aunque orientada hacia la venta de tecnología, me resultó muy inspiradora y esclarecedora en relación con el trabajo a favor de la reducción del riesgo de desastres y me recordó algunos comentarios de participantes a mis conferencias que me decían: que los había logrado “convertir” hacia la resiliencia.

Kawasaki menciona como el verbo evangelizar proviene de un término griego que significa “anunciar buenas noticias”, es decir, no es suficiente dar la noticia, sino dar testimonio de una necesaria transformación en la forma de mirar una situación. El verbo evangelizar puede utilizarse para muchas buenas noticias: un nacimiento, un cese de guerra, un matrimonio, una nueva medicina para el cáncer, un nuevo paradigma frente a los desastres sucesivos en el mundo. El evangelizado es una persona que se “ha puesto al corriente de las buenas noticias”. Visto de una manera amplia, no se trata de un concepto privativo de las religiones. Sino de un deber que tenemos quienes pertenecemos a una organización determinada: “Si usted es un líder, debería evangelizar a nombre de su organización y predicar sobre lo que ella tiene para ofrecer”, menciona el autor.

Con base en esta perspectiva, los promotores y campeones desde la labor que realizamos, somos portadores de un testimonio transformador a favor de la resiliencia[5] Nuestra práctica se convierte entonces, en una forma de evangelizar.

Así las cosas, como evangelizadores de la resiliencia tenemos como propósito divulgar en todos los rincones del mundo las buenas nuevas para llevar a la práctica la reducción del riesgo de desastres. El contenido de nuestro mensaje se basa entonces, en difundir las buenas nuevas como sociedad mundial consignadas en las siete (7) metas y en las cuatro (4) prioridades de acción del Marco de Sendai[6]. Las siete (7) metas buscan una reducción considerable de:(1) la mortalidad causada por los desastres, (2) el número de personas que resultan afectadas, (3) las pérdidas económicas directas, y (4) los daños ocasionados a las infraestructuras esenciales y la interrupción de los servicios básicos. Así como, un incremento considerable de:(5) la cantidad de estrategias nacionales y locales para la reducción del riesgo de desastres para el año 2020, (6) la cooperación con los países en desarrollo, y (7) los sistemas de alerta temprana para múltiples amenazas, al igual que el acceso a información y a evaluaciones del riesgo de desastres.

 

Las cuatro (4) prioridades establecidas en el Marco de Sendai[7], son:
1. Comprender el riesgo de desastres.
2. Fortalecer la gobernabilidad para gestionar el riesgo de desastres.
3. Invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia.
4. Aumentar la preparación para casos de desastres a fin de dar una respuesta eficaz, y “reconstruir mejor” en el ámbito de la recuperación, la rehabilitación y la reconstrucción. 

Una vez conocidas y comprendidas las buenas nuevas que trae el contenido del mensaje del marco de Sendai, la clave está en saber cómo divulgarlo. Para ello mencionaré diez (10) estrategias que he puesto en práctica desde mi experiencia y que sirven para ser evangelizadores eficientes de la resiliencia. Las diez estrategias del evangelizador de la resiliencia son:

1.    Empiece consigo mismo: La resiliencia es una tarea de cada uno en unión con su grupo más cercano. La resiliencia está presente en nuestras vidas desde que nacemos hasta que morimos, por lo tanto es necesario que fortalezcamos nuestra propia resiliencia para así promover en los otros a que hagan lo mismo.

2.    Comprométase. Uno de los comportamientos exitosos en el evangelista de la resiliencia es estar comprometido y auténticamente convencido que no está vendiendo una postura o una moda sobre comportamientos más sustentables, sino que ejemplariza con su estilo de vida, con su forma de mirar, sentir y asumir el mundo, de una forma creativa, la cotidianidad de la vida en un mundo en riesgo.

3.    Tenga respeto por los saberes. Ayudar a la gente a tomar conciencia sobre el papel que ellos tienen en la reducción del riesgo de desastres y en el desarrollo de la resiliencia. No trate de hacer adeptos, convenza con argumentos y conocimientos que permitan a los otros de manera consiente complementar sus saberes, valorando su propia experiencia.

4. Sea Incluyente: Todos pueden aportar saberes para la reducción del riesgo de desastres, es una adhesión personal y cotidiana a la idea que vivimos en riesgo, nadie está excluido de reducir el riesgo porque habitamos la misma isla espacial que se llama tierra. Motive la participación de múltiples actores desde un enfoque diferencial.

5.    Genere confianza: esta debe ser la principal acción que un evangelista de la resiliencia debe propiciar en cada uno de los espacios u escenarios en el cual trabaja. El éxito del proceso evangelizador hacia la resiliencia dependerá en gran medida de la confianza generada en los actores institucionales y comunitarios con los que interactúa.

6.    Cree redes y establezca alianzas estratégicas: busque permanentemente tejer redes y alianzas estratégicas con múltiples actores en pro de la construcción de la resiliencia, esto permitirá que este proceso evangelizador se expanda de manera rápida y se establezcan puentes conceptuales entre los diferentes nodos que conforman este tejido resiliente.

7.    Este dispuesto a romper paradigmas. esté abierto a desaprender y aprender cuando sea necesario. No tenga miedo a experimentar nuevos aprendizajes y a dejar su viejos conceptos, esto le permitirá estar a la vanguardia del conocimiento en la resiliencia.

8.    Use la educación y la pedagogía. Aproveche todo escenario para hablar de resiliencia. Haga uso de estrategias educativas y pedagógicas, creativas e innovadoras para motivar a diversos actores sociales e institucionales, en generar diálogos, desde una perspectiva integral que permita potenciar ejercicios de reflexión-acción- reflexión sobre la reducción del riesgo de desastres y el desarrollo de resiliencia.

9.    Sea un buen comunicador. Comunique todo lo que haga en su proceso evangelizador hacia la resiliencia. Utilice las redes sociales para difundir las acciones que han motivado a otros a sumir sus orientaciones, impulsando a otros en el desarrollo de acciones concretas, motivándolos a que compartan su buenas prácticas y den testimonio.

10. Sea generoso con el conocimiento. Lo que usted sabe puede ayudar a otros a orientar de manera positiva la toma de decisiones que pueden ayudar a potenciar el desarrollo, reducción los riesgos y salvar vidas. Deje a un lado el ego y comparta su conocimiento. El que da siempre recibe.

Teniendo como base estas diez (10) estrategias, el evangelista de la resiliencia puede motivar, promover y actuar de manera positiva ante las naciones, los gobiernos locales y comunidades y tener una incidencia política, educativa y pedagógica para la construcción de comunidades, territorios y ciudades más  resilientes.

El siglo XXI se ha caracterizado por presentar grandes pérdidas humanas, materiales y económicas derivadas de los desastres, pero también por ser el tiempo de los grandes pactos mundiales a favor de la resiliencia. En este mundo globalizado y convulsionado es propicio para evangelizar, el impulso estratégico de una nueva perspectiva del riesgo: como un escenario de lo posible, del espacio-temporal para actuar, para decidir, para reducirlo, todo ello con perspectiva de desarrollo sostenible. 

El evangelista de la resiliencia, tiene 100% de actitud frente a los retos que implica el desarrollo,  está en la capacidad de ver los problemas desde otros ángulos, de mostrar las múltiples posibilidades desde un mensaje esperanzador y permite desde nuevos paradigma abrir caminos alternativos y un sinfín de opciones nacidos de la creatividad y la esperanza de futuros mejores. Está en nuestras manos la posibilidad de mostrar nuevos y el camino empieza con construir la resiliencia en nuestras propias vidas.

¡Vamos todos a evangelizar siendo ejemplos de resiliencia!


[1] Ing. Civil y Mag. Educación. Promotor para Colombia Campaña Mundial Desarrollando Ciudades Resilientes:!Mi ciudad se está preparando! de UNISDR henry.peralta@ciudadesresilientescolombia.org

[2] Programa DELNET apoyo al desarrollo local del Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas.

[3] Revista Panorama de las Américas, agosto de 2015.

[4] Guy Kawasaki es el principal evangelista de Canva, ejecutivo de UC Berkeles Haas School of Bussines, y autor del libro The Art of the Strart 2.0

[5] La capacidad de un sistema, comunidad o
sociedad expuestos a una amenaza para
resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de
sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo
que incluye la preservación y la restauración. ISDR, 2009.
de sus estructuras y funciones básicas.

[6] UNISDR. Día Internacional para la Reducción de Desastres 2015, “Conocimiento para la vida”. Recuperado el 9 de octubre de 2015 de : http://eird.org/americas/noticias/docs/IDDR15GuideforNominations_SP.pdf


[7] Una explicación detallada de cada prioridad se encuentra en el Marco de Sendai.

jueves, 29 de octubre de 2015

LA RESILIENCIA EN EL PUEBLO INDIGENA NASA DE LA REGIÓN DE TIERRADENTRO, MUNICIPIO DE PÁEZ - CAUCA, COLOMBIA: CAMPEÓNES MUNDIALES DE LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES



Por: Henry Adolfo Peralta

Octubre 13 de 2015


Resumen de la Experiencia

El proceso de resiliencia del pueblo indígena Nasa se emerge y se fortalece a raíz de sismo y avalancha del 6 de junio de 1994 y la reactivación del Anciano Canoso - volcán nevado del Huila, entre los años 2007 y 2008, a través de la recuperación de la memoria individual y colectiva, institucional (saberes del mundo de afuera) y comunitaria (saberes del mundo de adentro) contenida en ROSA (acrónimo de Recuerdo, Observación, Sueño y Algoritmo). La ocurrencia de estos dos eventos permitieron un análisis profundo de su relación con la madre tierra, asociado con cambios socioculturales, territoriales y de orden económico, que significaron la transformación, debilitamiento o perdida de prácticas culturales y saberes ancestrales del territorio indígena Nasa, que permitieron la acumulación y construcción de los riesgos en el territorio).

El volcán Nevado del Huila "El Anciano Canoso"

Contexto de la Zona

Esta experiencia se desarrolla en Municipio de Páez, Cauca, ubicado en la Cordillera Central de Colombia. Su extensión territorial es de 185.204,4 has. Su división político administrativa comprende la Cabecera Municipal Páez - Belalcázar, Corregimientos Río Chiquito e Itaibe y quince (15) Resguardos Indígenas. Su población es de unos 40.500 habitantes; 5.500 en la cabecera municipal y más de 35.000 en el área rural. Alrededor de 30.900 son población indígena y aproximadamente 4.100 a comunidad mestiza y afrocolombiana. Las condiciones fisiográficas y geológicas de este territorio, lo han hecho propenso principalmente a la ocurrencia de fenómenos naturales potencialmente peligrosos como sismos, deslizamientos, avenidas torrenciales, erupciones volcánicas y avalanchas asociadas al proceso volcánico. 

Localización del municipio de Paéz
Logros

Dado el antecedente del terremoto y avalancha del 6 de junio de 1994, que ocasionó la muerte a más de 1000 comuneros indígenas ubicados en las áreas bajas del río Páez, el principal logro alcanzado por el Pueblo indígena Nasa en el desarrollo de resiliencia comunitaria enmarcada en la reactivación del volcán nevado de Huila en 2007, ha sido la protección de la vida de miles de pobladores que se localizan a lo largo del rio Páez expuestos a grandes avalanchas, que se reflejan con medidas que van desde el conocimiento de los riesgos para la toma de decisiones en reducción del riesgo, así como los preparativos, manejo y recuperación.

Como resultado de este proceso de gestión integral del riesgo en el territorio indígena, se puede demostrar en primera instancia, una disminución considerable del número de víctimas por los eventos ocurridos en 2007.  La  avalancha en febrero 18 de 2007, conocida por los habitantes locales como la “mata pescado” tuvo cero víctimas humanas; la segunda el 19 de abril de 2007, denominada la “tumba puentes” también tuvo cero víctimas y la última en 20 de noviembre de 2008, denominada “la mata personas” solo tuvo 10 víctimas, siendo considerada una avalancha más grande que la de 1994, e incluso superior a la avalancha de Armero de 1985 en el volcán Nevado del Ruiz en Colombia, que ocasionó 25.000 víctimas. En segunda instancia se puede demostrar  una considerable reducción de la exposición de cientos de comuneros indígenas que habitaban zonas bajas del río Páez, por las acciones de reasentamiento que se ha venido implementando con apoyo de organismos del Estado.

Para alcanzar esto, las comunidades indígenas en 2007 establecieron un plan de prevención territorial que potenció la organización comunitaria y el relacionamiento con la institucionalidad para hacerle frente al fenómeno volcánico, con la finalidad de no volver a repetir la historia de 1994. Las principales acciones desarrolladas por la comunidades se pueden enmarcar hoy en las cuatro prioridades de Sendai: 

1. Un mayor grado de comprensión del riesgo de desastres, mediante, la recuperación de los saberes ancestrales como parte de una lectura integral del territorio (recuerdos, señas, señales y sueños) a partir de la armonización de saberes tanto del “mundo de adentro” (saber propio) como del mundo de afuera (saber científico)

Recuperando saberes tradicionales


2. El fortalecimiento de la gobernabilidad del riesgo para la reducción del riesgo de desastres, a través de la definición de políticas autónomas para  la restricción y definición de usos del suelo en áreas expuestas a avalanchas, sustentada en análisis de riesgos, basado en los inventarios realizados por la propia comunidad nasa, haciendo uso de GPS y su Sistema de Información Geográfica – SIGNASA


Comunidad Indígena Nasa haciendo mapas

3. Inversiones inteligentes para la reducción del riesgo de desastres, mediante el reasentamiento poblacional con apoyo estatal de más de mil viviendas ubicadas en la zona de mayor exposición a avalanchas a zonas de menor exposición y sitios altos.


Viviendas reasentadas a zonas mas altas

4. Mejorar el proceso de preparación y recuperación frente a desastres, a través de la implementación de un Sistema de Alerta Temprana – SAT basado en la comunidad para alertar de posibles avalanchas y su organización comunitaria para la recuperación

El "Indiominas Nasa"

Para el pueblo Nasa, esta experiencia en la construcción de resiliencia comunitaria asociado a sus dinámicas territoriales, ha representado una oportunidad para revisar y repensar su relación con la naturaleza, en especial con el volcán Nevado del Huila “El anciano canoso”. Además este proceso ha contribuido para mejorar las relaciones entre los “sabedores del mundo de afuera” y los “sabedores del mundo de adentro”, que han potenciado la articulación de procesos conjuntos para la reducción del riesgo de desastres en un marco de reciprocidad y complementariedad, que empiezan a interpretarse como el eje fundamental para el desarrollo de resiliencia territorial.


Desafíos, obstáculos y retos

Como uno de los desafíos y retos esta experiencia rescata la necesidad de valorar y estimular el ejercicio del diálogo pluriétnico entre los sabedores del mundo de afuera y del mundo de adentro, haciendo un reconocimiento de la existencia en las culturas indígenas, de sus cosmovisiones y cosmoacciones. Este desconocimiento del mundo de afuera, sesgado muchas veces por la pretensión de superioridad del saber occidental, constituye uno de los paradigmas que es necesario transformar y es uno de los obstáculos a enfrentar.


Detalles de patrocinios, apoyos etc.

El proceso de desarrollo de esta experiencia ha contado con el apoyo tanto de “sabedores del mundo de adentro” del territorio representado en sus comunidades que habitan los 15 resguardos indígenas y de su organización de autoridades indígenas tradicionales establecida en la Asociación de Cabildos Indígenas Nasa Çxhãçxha. Desde los “sabedores de mundo de afuera” se ha contado con el apoyo de diversas entidades nacionales e internacionales como, el Servicio Geológico Nacional, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres – UNGRD, la Corporación Nasa Kiwe, la Corporación OSSO, la UNISDR, el Programa DELNET/CIF/OIT/ONU, entre muchas otras.